Atención: las precauciones necesarias para hacer actividad física en verano

Repasamos las sugerencias más importantes para no romper con la rutina diaria durante el verano.

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Por:

Nicolas Lafferriere

7 de julio de 2024, 11:58 a.m.

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Atención: las precauciones necesarias para hacer actividad física en verano
El ejercicio en altas temperaturas puede ser peligroso si no tomamos precauciones. Fuente: Freepik

A pesar de contener un ambiente mucho más favorable para estar al aire libre, el verano puede traer consigo importantes olas de calor que dificultan actividades como el ejercicio. Nuestra rutina diaria puede verse comprometida si nos enfrentamos a las temperaturas más elevadas de la temporada.

Los daños de la exposición

Hacer ejercicio con las temperaturas ambientales más elevadas significa una carga adicional que nuestro cuerpo se ve obligado a soportar. Como bien saben los expertos en la materia, el cuertpo busca constancia en su temperatura interna. Esto lo logra a través de procesos como la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo a la piel.

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Las altas temperaturas pueden provocar problemas cardíacos a quienes salen a hacer ejercicio. Fuente: Freepik

El sudor produce la pérdida de electrolitos esenciales, como son el sodio, el potasio y el magnesio, lo que puede causar calambres musculares, fatiga y en el peor de los casos, problemas cardíacos. Con el fin de facilitar la disipación del calor, el corazón se ve obligado a aumentar la frecuencia cardíaca.

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    Mientras esto ocurre, la deshidratación provoca una reducción en el volumen sanguíneo, lo que a su vez disminuye la capacidad del cuerpo para suministrar oxígeno a los músculos y eliminar los productos de desecho. Estos factores llevan al agotamiento por calor, que puede ocurrir incluso antes de empezar a hacer ejercicio.

¿Cómo hacer ejercicio en la ola de calor?

Afortunadamente, no es necesario tirar por la borda meses de entrenamiento a causa de las altas temperaturas. Existen varias soluciones para evitar los conocidos golpes de calor y permitir a nuestro cuerpo un mejor funcionamiento en los días de mayores temperaturas.

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El agua es un importante aliado para quienes hacen ejercicio en el verano. Fuente: Pexels

Una de las más recomendadas por los expertos es la de preparar una rutina que pueda realizarse bajo techo, y que tenga los mismos resultados que nuestras caminatas al aire libre. Hacer ejercicio en un gimnasio o polideportivo, resguardados del sol y el calor, o incluso con aire acondicionado, nos mantendrá activos y nos ayudará a tener un mayor rendimiento.

En caso de no contar con esta alternativa, podemos exponernos durante un periodo de adaptación siempre y cuando sigamos las precauciones necesarias:

  • Cambiar la hora de salida a una más temprana o tardía, donde las temperaturas son menores.
  • Incorporar rutas verdes, rodeadas de árboles y alejadas en lo posible del asfalto.
  • Salir con protector solar y agua, para evitar la deshidratación y las quemaduras en la piel.
  • Tomar duchas o baños calientes tras realizar ejercicio, para adaptar el cuerpo a las temperaturas más elevadas.
  • Reconocer los síntomas de un golpe de calor (confusión, pérdida del conocimiento, piel caliente y seca, y una temperatura corporal extremadamente alta).

Con el paso de los días, notaremos que sudamos más de lo habitual, lo que quiere decir que nuestro cuerpo se ha adaptado a moverse con calor.

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