No es un parto: Este es el dolor más doloroso que existe, según la ciencia

El dolor más doloroso, el dolor más inhumano . . . Es este que la ciencia ha colocado como el mayor de todos.

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Por:

Adonis Martínez

Dolor
Este es el peor dolor de todos, según la ciencia. Fuente: Pexels.

Cuando hablamos de los peores dolores que puede experimentar el ser humano, lo habitual es pensar en un parto sin anestesia, en una fractura grave o en un cólico renal. Sin embargo, existe un tipo de dolor que supera con creces a todos ellos, y que, aunque poco conocido, está perfectamente documentado por la ciencia.

Se trata de la cefalea en racimos, un trastorno neurológico que algunos describen como un “dolor insoportable que no se puede comparar con nada”. Quienes lo padecen aseguran que es como si una aguja ardiente atravesara el ojo una y otra vez, durante minutos que se hacen eternos.

Este tipo de dolor no solo es intenso, sino también impredecible y recurrente, lo que lo convierte en una verdadera tortura para quienes lo sufren. Los testimonios de los pacientes coinciden: nada se parece al infierno que supone una crisis de cefalea en racimos.

The Guardian confirma el peor dolor de todos

    Quienes han vivido un episodio de cefalea en racimos aseguran que el dolor es tan brutal que resulta difícil de poner en palabras. La sensación se localiza en un solo lado de la cabeza, normalmente detrás del ojo, y se describe como una punzada ardiente que nubla la vista, desorienta y en algunos casos incluso provoca desmayos o vómitos.

Los testimonios son estremecedores. Algunos pacientes, como Peter, explican que sentían “como si les clavaran un hierro candente en la pupila”. Otros pierden momentáneamente la capacidad de hablar o de reaccionar. Cada ataque llega sin margen de defensa, siempre a la misma hora, y puede repetirse varias veces al día durante semanas.

Dolor de cabeza
Las cefaleas, el mayor dolor de todos. Fuente: Pexels.

No es casualidad que muchos se refieran a esta dolencia como el “dolor suicida”. Su intensidad no solo es insoportable, sino que está vinculada a un grave deterioro emocional. De hecho, se ha asociado con un aumento significativo en los intentos de suicidio, lo que subraya la urgencia de visibilizar y tratar adecuadamente este tipo de cefalea, ni con café cargado se quita.

Los tratamientos no ayudan demasiado

Desde sumergirse en agua helada hasta consumir bebidas con altas dosis de cafeína o incluso provocarse dolor físico para desviar la atención del ataque, cualquier cosa parece válida cuando se busca aliviar, aunque sea por un momento, un sufrimiento insoportable.

    En los casos más graves, el miedo al dolor puede llegar a condicionar por completo la vida del paciente. Algunos desarrollan auténtico pánico a dormir, ya que los episodios suelen activarse durante la fase REM, impidiendo el descanso y alimentando un círculo vicioso de agotamiento y ansiedad.

Existen tratamientos con cierta eficacia comprobada, como la administración de oxígeno medicinal a alto flujo, que puede detener un ataque si se aplica a tiempo. Sin embargo, su acceso no siempre es sencillo: muchos profesionales desconocen cómo recetarlo y en algunos países ni siquiera está cubierto por los seguros médicos. También se utilizan triptanes, aunque su uso prolongado conlleva riesgos importantes, como daños orgánicos y un posible agravamiento del trastorno.

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